lunes 31 de enero de 2005
domingo 30 de enero de 2005
Cuento que no lo es tanto
El asunto , por otra parte, merece cierto detenimiento. No existe un censo oficial de bicicletas y aunque sería largo de explicar con detalle, es obvio que nunca podrá darse tal circunstancia. Algunas bicicletas consideran tener un mismo dueño (son polígamas con respecto al ser humano) dado que la ley vigente lo consiente (una muestra más de la conocida permisividad holandesa ). Miles de ellas duermen en la calle y otras tantas practican el intercambio de propietarios con no poca despreocupación ni miramientos . Las autoridades afirman que pronto el parque de vehículos de dos ruedas será mayor que el número de habitantes , si no lo es ya. Mientras tanto , ellas se siguen haciendo las dormidas en estacionamientos y plazas a la espera de que caiga la noche.
Son precisamente las plazas y los parques, los lugares favoritos para sus practicas más particulares . Si alguien decidiera apostarse cada noche en Vondelpark (incluso en Rembrandtplein) , dirigir su atención a las que se agrupan en pareja y además observara no sin cierta prudencia que nadie entra ni abandona el lugar durante todo momento, posiblemente despertaría al amanecer sin recordar el instante en el que se quedó dormido y podría apreciar la presencia al lado de cada pareja de bicicletas de un triciclo recién gestado o de un monociclo con carrito incorporado que emite su primer llanto. La única condición que se requiere es la proximidad de una bicicleta macho y una bicicleta hembra. Al fin y al cabo, ellas conservan cierto pudor que impedirá que nunca nadie presencie cómo hacen el amor ; el ritual del cortejo, seducción , apareamiento y cópula es un fenómeno conocido pero no presenciado por observador nocturno alguno. El resto del milagro se presupone.
Foto: Susana Aparicio.
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sábado 29 de enero de 2005
Live on stage
Echo de menos a los chicos, a la banda y el viejo local , la fotografía es la de la última tarde con el suelo hundido y el gran barco naufragando en nuestro gran de rincón de los sueños , conmigo sentado en aquella silla compartida.
Sábado noche, Café Vincent´s; The Hangover Back-up Blues Band se arriesgan con una de Morrison y yo me conformaría con subir a tocar un par de temas. Sería el final perfecto.
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viernes 28 de enero de 2005
No es posible
en su cabello en la almohada
en la lisura de sus manos
en su alegría escandalosa
en la manzana que mordía
en su olor a jardín regado
en los zapatos en el suelo
en sus jadeos en tu oído
en las muchas resurrecciones
y en su mirada de chiquilla
asustada frente al espejo.
Sólo así puedes recordarla;
pensarla entera no es posible.
(José Agustín Goytisolo)
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jueves 27 de enero de 2005
El último guanche
Luego llegaron otras cosas, me enseñaste a jugar al ajedrez y lo que supuso durante una etapa de mi vida muy importante (y todo porque me gustaban los dulces), los viajes a Las Palmas, mi época de universidad, las escapadas de fin de semana a Maspalomas o a Puerto de Mogán y verte en el taller escuchando ópera hasta las mil. Ahora hace años que no te veo, que lo poco que sé de ti es por la familia y que , inevitablemente el tiempo está haciendo de las suyas, aunque quiero creer que estarás bien (desgastado , pero bien), con tu ración diaria de petas y madrugando para comprar la fruta y la verdura más frescas. Siempre has dicho que el día menos pensado te tiras por un risco (como aquella vieja isa) y dejas una notita que diga: “Aquí yace el último guanche” , muy propio de ti, pero para entonces espero volver a coincidir en las islas , liarnos juntos un par de porros y quedarnos el uno frente al otro, aunque apenas tengamos cosas que decirnos.
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miércoles 26 de enero de 2005
La línea del cielo
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martes 25 de enero de 2005
Carta encontrada
"Quiero pasear por estos pueblos de cuento contigo, comprarte un caballito de madera y ver los viejos molinos saludando a nuestro paso , los enormes diques, las exposiciones barrocas y a Van Gogh al alcance de nuestros dedos . Revisitar el barrio rojo , entrar en el museo del sexo, hacer el amor en el Hotel New York y jugar con vos a juegos prohibidos , follarte después de llenar una bolsa entera de artículos pensados para el placer en cualquier sexshop de la ciudad (siempre sin abandonar la ternura ni el morbo, porque tú y yo sabemos tener las dos cosas) .Quiero alquilar un par de bicis por 6 euros al día y dejarnos llevar por la inercia, aunque sólo sea por verte rodar calle abajo . Subir al Euromast, tomar un capuccino (conozco los cafés más antiguos) mientras apuntamos locuras en nuestras libretas, darte la mano por la calle y comerte la boca en el mercado de las flores, donde compraremos bulbos de Tulipán para cultivar en nuestro nidito de amor. Quiero pensar que Costello nos espera en Utrecht y cantará “She” para nosotros, aunque tengamos mil personas a nuestro alrededor. Quiero imaginar la cara que pones delante de un Megasorbet o de una enorme montaña de Spare Ribs, hacernos con los mejores chocolates y comérmelos entre tus piernas, quiero ver una peli de cine en inglés aunque no nos enteremos , ver la feria del libro de los Viernes y las nueve calles , que nos rindamos en Breda y que nos descubramos riéndonos de nuestro acento tan imperfecto como lo son nuestros desaires. Quiero creer que me recuerdas, que me imaginas pateando las calles y la nieve con mi bufanda a rayas y mi cuerpo entero echando en falta al tuyo. Quiero coger un avión , plantarnos a mil kilómetros de donde sea y descubrir todo lo que nos queda por hacer, tener un álbum de fotos propio, uno prohibido y otro secreto, probar la mantequilla de mil sabores y brindar con vino dulce y caliente , de fruta y canela. Y todo eso, antes de que acabe el día".
Nota final: el responsable de la oficina postal de Dordrecht, después de hacer las indagaciones pertinentes, no encuentra ni al remitente ni al destinatario y reescribe una carta casi idéntica para su mujer, alterando algunos nombres y lugares al tiempo que añade ciertos datos personales y elimina palabras que considera poco apropiadas. Su mujer, que pensaba abandonarle ese mismo día, decide postergar la decisión al leer la carta. Al fin y al cabo hace tiempo que no monta en bicicleta.
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lunes 24 de enero de 2005
Fiesta mejicana
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domingo 23 de enero de 2005
Bruno
Todos dicen que mira mucho a Greta y que la mira bien, pero no cruza con ella más que frases asépticas. Aunque en tema de faldas siempre fue un poquito disperso , ahora está intentando no dormir en la misma semana con más de tres mujeres distintas y creo que antes del martes habrá superado el cupo (si consideramos las siestas). Seguirá mirando a Greta, eso sí, pero no sin antes haber seducido a todas las chicas , casadas y solteras, de la editorial - de las que un porcentaje nada despreciable conocerá el mejor sitio de su habitación- y su formidable teoría acerca de la “mejor opción” , que justamente es la disertación favorita de Bruno con la que, de manera invariable, siempre termina viéndose a sí mismo como una suerte de Jude Law en el remake de Alfie.
Bruno , a todos los efectos, es la alegría de la casa, una confortable vivienda en el centro de Breda escogida por su antiguo mentor para que pudiera escribir tranquilo la última entrega de una novela que habla de un trotamundos moderno que recorre Europa en busca de ciudades de las que enamorarse. Todo el mundo sabe que es su novela más autobiografica, por eso Bruno no renuncia a alimentar esa imagen de tipo desenfadado y urbanita que sabe apreciar un buen paisaje o un buen cuadro, conocedor de las corrientes artísticas más arriesgadas y de la arquitectura de Rotterdam. Cosmopolita y sensible, se queda con lo mejor de cada cosa, aunque para escribir prefiere la tranquilidad y ambientarse en los mismos lugares que habitan sus personajes. Esa es la razón , y no otra, que le llevó a instalarse cuatro semanas en una residencia de ancianos , dos meses en un orfanato , cinco noches debajo de un puente (compartiendo una cama de periódicos con yonkis y putas) y cincuenta y ocho días en una granja, experiencia de la que guarda como muestra más luminosa de su enredo una cabra macho que domesticó (después de leer de nuevo “El principito”) y con la que comparte vivienda, paseos y esos caramelos de marihuana que compra todos los Viernes en el mercado de Amsterdam en paquetitos de doce (seis para el, y seis para Ernesto la cabra) que se racionarán a razón de uno por día de manera inquebrantable.
Amigo de escribir acerca de su vida y su proceder en un cuadernito de notas , según sea el estado de animo lo hará en primera persona o en tercera (como el caso que nos ocupa) e intercalará comentarios aparentemente dispares e inconexos. Dará a entender que un observador externo es quien relata los acontecimientos al tiempo que toma notas mentales del tipo “vaciar estilográfica para llevar siempre encima como excusa para evitar tener que firmar autógrafos en los aviones “ y si el asunto a recordar es considerado importante , lo apuntará en su agenda electrónica al lado de su lista de tareas pendientes organizadas por prioridades , entre las que se encuentran ; amonestar verbalmente a la última señora de la limpieza que organizó inadecuadamente su colección de mandos a distancia y comprar las entradas para el concierto de Elvis Costello en Paradise (una de las muchas iglesias de Amsterdam habilitadas como sala de conciertos y que por otra parte, resulta ser la única que visita). El domingo ha sido productivo y Bruno se cepilla los dientes con la firme resolución de llamar a Greta al día siguiente , rechazar la invitación a cenar juntos con una excusa aún por determinar, aunque –sospechosamente- el verdadero motivo sea que él ya no acierta a encontrarse cómodo entre cuerpos extraños y quizás por eso (o al revés) piensa cada vez más en Greta y en su aleteo de luciérnaga que prende en su pensamiento al final del Domingo lluvioso que, después de todo, no ha estado tan mal.
(Publicado en la revista cultural "El Desembarco" , Junio 2006)
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sábado 22 de enero de 2005
Abandonos
Desde entonces, cada vez que toma un avión, o accede a la terminal de viajeros de una estación de autobuses o de tren (ya sea vieja, moderna o flamante) tiene que aprender a manejarse con los pinchazos del alma, con su manía de mirarlo todo en busca de otras personas que también puedan estar siendo abandonadas en ese momento y si la ocasión lo permite, remover entre las papeleras no sea que dé con algún corazón roto que rescatar del peor de los finales.
(Relato publicado en la Antología "Acompáñanos" de la Editorial Egido. Zaragoza. Junio 2005)
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viernes 21 de enero de 2005
Veere
A la mañana siguiente me cuentas un sueño que habla de ti saliendo en mitad de la noche en busca del banquito ; colocas bien cerca a Violeta y a Nicolás para que de esa manera puedan besarse por primera vez antes de que amanezca . Como nunca he sabido decirte que no , damos el último paseo hasta el Blieck para tomar un capuccino y comprar unas postales. No estaría de más aclarar que a la vuelta tomamos dirección Middelburg con el maletero lleno de caballitos de madera y con una última foto del banquito vacío .
Etiquetas: Cuentos
jueves 20 de enero de 2005
Hotel New York
¡Deja de dar las gracias! De verdad, a nosotros también nos encantó el encuentro . Me gustó mucho conocerte después de leer tanto de ti . Por supuesto, cuando vuelvas por Amsterdam da un toque y quedamos para lo que sea, si tienes tiempo te pasas a cenar por casa y verás un "verdadera casa del centro de Amsterdam" (el casero estuvo hace poco haciendo de sus chapuzas, así que el ambiente está garantizado).
¿Así que estuvisteis ayer en el Hotel NY? ¿Probasteis los scons con crema y mermelada? Olvidamos deciros que los pidieseis ; son espectaculares. Para cuando volváis en grupo por aquí te paso una dirección cerca del barrio rojo, para que repongáis "fuerzas" con una tacita de te y dulces , la dirección es: Warmoestraat 69 y el nombre: De Bakkerswinkel (me parece, aunque la dirección es segura). Allí sí que son de cuento los scons y los croissants. , la mermelada es casera., mmmmm, sólo de pensarlo se me hace ya la boca agua.
Lo dicho, cuando vuelvas danos un toque y volvemos a quedar.
S y J.
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miércoles 19 de enero de 2005
Albada
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
y liga de mujer.
Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
Es el amanecer.
Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.
Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
en la noche de ayer
y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
desde el amanecer.
Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
hecho al amanecer.
Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera, y no por el placer.
(Jaime Gil de Biedma)
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martes 18 de enero de 2005
Bakkie Koffie
Lo malo es cuando se ponen a hablar en holandés , aunque aprovecho para desconectar del mundo y pensar en el libro que estoy leyendo o en la gente que echo de menos. En esos casos es aconsejable poner cara de póker, porque sabes que entre una gutural y una bilabial hablan de ti y hacen alguna broma. Saco mi mejor flema inglesa (inexistente por otra parte) y les pregunto con una enorme sonrisa si tienen más crema para el café. Como por arte de magia empiezan a hablar en inglés y resuelvo incorporarme a la conversación , aunque siga pensando en el libro que estoy leyendo y en la gente que echo de menos.
Está comenzando a nevar.
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lunes 17 de enero de 2005
Especie en extinción
Se asomó a otras ventanas y vio otros rincones que también eran visitados. En la ventana de una mujer enamorada de un libro , descubrió que las flores acudían a opinar acerca de los espantapájaros cuando no tenían que hacerlo, cuando la cosa no iba con el. La impotencia en forma de gotita salada se lanzó en tobogán por la ladera oeste de su rostro. Quiso cerrar todas las ventanas. Volvió a la flor y a contemplar como a veces seguían hablando de él mismo y de aquella vez que fue árbol. Esperó nada en concreto y esperó a encontrar la manera de esperar. A esperar nada, simplemente a que llegara el día en el que se asomara a cualquier ventana y no se viera reflejado en ninguno de los cristales. Venció las ganas de gritar, de protestar, de dar también las gracias por todo lo que tenía de bueno haber sido árbol, espantapájaros y escaparate. Pensó que siempre resulta sencillo visitar otros mundos y opinar acerca de la mejor forma de vivirlos cuando se miran desde fuera, cuando se están descubriendo nuevas flores o cuando está germinando una nueva semilla. Se alegró también de tener su propia semilla creciendo en torno al perímetro de aquella habitación habitada por certezas y nuevos espacios abiertos. Se alegró de ser un espantapájaros con la virtud de convertirse en árbol y en flor. No dejó de asomarse a las ventanas (cada vez menos) y abrió muchas otras nuevas, a veces se sintió extraño y otras en desacuerdo , olvidado y juzgado. Solo que sabía que era normal y se entregó a la tarea de cultivar sus propias semillas. Nunca nadie le escuchó una palabra de las que pensó ni le vio una lágrima de las que lloró, (pero las pensó y las lloró) y se dedicó a remendar su viejo traje gastado.
Brindó por los espantapájaros, las semillas y las flores ; y una vez más se alegró de ser quien era.
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domingo 16 de enero de 2005
Venganza
(Alejandro Dolina)
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sábado 15 de enero de 2005
Instrucciones para llorar
Duración media del llanto, tres minutos.
(Julio Cortázar)
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viernes 14 de enero de 2005
Megasorbet
Etiquetas: Desvaríos
jueves 13 de enero de 2005
84, Charing Cross Road
Si lo pasas , lo prestas , lo regalas ; cada una de las personas que lo recibe , siente la necesidad de hacer lo mismo con los demás. Cuando sabes que la historia y los protagonistas son reales, que la vida misma a veces supera la ficción, todo toma una forma más redonda. Así que hazte con el libro, (se lee en tres horas), sírvete una copa de vino, prende un poco de incienso o la luz tenue de una vela, busca si lo prefieres compañía para tu regazo, una buena manta que te acaricie la espalda, tu sofá favorito o el banco más desocupado de un parque. Simplemente un rincón para entregarte a la historia de Helene Hanff y todas esas cartas que cruzaron el océano tantas veces durante más de veinte años, llenas de ternura, sentido del humor y mucho, mucho amor por los libros. Quizás puedas encontrar en el videoclub de la esquina la película protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins (que eso no sea motivo para dejar de leer el libro) y quizás pienses en alguien a quien quieres y te apetezca conmoverlo un poquito la próxima vez. Puede que entonces , si vuelves a pasear por las calles de Londres, decidas acercarte al lugar que ocupaba la vieja librería y echarle un vistazo , con otra mirada, la mirada que tienen los niños ante el escaparate de una tienda de dulces, la mirada de una firme pasión renovada por los libros y la vida. Tu mirada.
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miércoles 12 de enero de 2005
Primeras aproximaciones
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martes 11 de enero de 2005
Turbulencias
Tenemos turbulencias, que es justo como me siento en estos momentos de mi vida, pero sigo convencido de que me esperan cosas mejores. Me doy cuenta una vez más que los Pilot no se inventaron para zurdos. A partir de ahora ya toca hablar en inglés casi todo el tiempo. Dos jovencitas discuten impertinentes sin que su madre haga nada por evitarlo (parece acostumbrada). Yo nunca me acostumbraré a echar de menos. No puedo , no va conmigo. Elena me pide la dirección de mi blog y ella me da la suya. Alguien me ha dicho que nos reiremos de todo dentro de un tiempo y espero que así sea. Suena Keane en mis oídos y siento que todo el mundo está cambiando menos yo, aunque sé que necesito dar nuevos pasos hacia alguna nueva dirección.
Estamos comenzando la maniobra de aproximación a Ámsterdam y el aterrizaje va a ser movidito, el avión se zarandea varias veces. Son apenas las cinco y media de la tarde y ya es noche cerrada. Me gustan las luces de los aeropuertos por la noche. Me gustan los aeropuertos y los viajes. Me gusta que me vengan a recoger , que alguien te espere cuando llegas a algún sitio. Escucho “Must Get Out” de Maroon 5 y también la guardo como canción de mesita de noche. Como tantas otras.
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domingo 9 de enero de 2005
Espejos
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sábado 8 de enero de 2005
Te acabas de ir

Has sido valiente, porque elegir arriesgarse por alguien es una de las cosas más valientes que se pueden hacer en la vida. Ahora , venga lo que venga, no dejes de contar con nosotros porque siempre estaremos, vuela lejos, inunda los estudios de grabación y los platós con tus silencios tímidos y hazte un lugar en la vida. El que puedas tener. El tuyo. Vuela lejos , no dejes de mirar por la ventanilla de los sueños, se valiente y vete a por todas. Guarda un bolsillo para los que dejas en casa y no te olvides de quién eres.
Te acabas de ir y la calle está distinta, la panadería y los pasillos, tu cuarto y el perro. Los viejos y nosotros. Ya te echamos de menos y sólo te acabas de ir.
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viernes 7 de enero de 2005
Aplastamiento de las gotas
(Julio Cortázar)
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miércoles 5 de enero de 2005
Problema matemático
Considerando además que pasarán por puntos kilométricos diferentes y que en sólo tres ocasiones coincidirán en una misma zona, calcular:
- Tiempo en tránsito.
- Si ambas personas coincidirán y por qué.
- En caso de respuesta afirmativa, determinar lugar y momento del encuentro.
- Calcular las respectivas trayectorias trazadas y todas sus posibles desviaciones.
- Postular un teorema acerca de si el encuentro podría haberse dado de otra manera o en un tiempo inferior.
- En caso de respuesta negativa reformule el enunciado para poder ajustarse a un final feliz.
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martes 4 de enero de 2005
La fe y las montañas
Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.
(Augusto Monterroso)
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lunes 3 de enero de 2005
Melisenda
Sorprende mucho el tipo de energía empleada y la actividad tan frenética que desarrolla . Según un esquema dibujado de manera improvisada (pero metódica) por Joseba el veterinario , todo apunta a una nutrición equilibrada basada aparentemente en hidratos de carbono procedentes del pienso y de la gomaespuma de los cojines que devora cada día (no sin antes abrir cuidadosamente la cremallera y vaciarlos con cierta destreza). No obstante y como no podía ser de otra forma; todos quieren mucho a Melisa a pesar de otro tipo de emisiones un tanto más etéreas con las que también nos brinda momentos inolvidables. Lo mejor que tiene es que abraza y ronca como una persona de verdad y que es varios animales en uno.
Responde a varias voces: Melisa, Melita, Melisita y Melisenda (sobre todo) pero hay quien sostiene que sus favoritas son otras. En cualquier caso se desenvuelve cómoda entre todas ellas y nos lo hace saber. Su danza de cortejo con la gata Luna y un cierto temor ante el sonido de la guitarra española le dota de un encanto irresistible difícilmente superable . Pero cierto es que cada día nos sorprende con algo nuevo en su repertorio. Quién sabe qué nuevos sonidos, qué nuevos olores, que nuevos gestos teatrales o qué nuevos desvelos nos traerá Melisa, qué inventará para hacernos cada día más felices y para aprender a ver el mundo con sus ojitos de ternasca degollada. Qué distinto sería todo si olisqueáramos la vida tal y como lo hace Melisa.
La bendita y tremenda Melisa.
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domingo 2 de enero de 2005
Todo se transforma
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.
Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.
Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería…
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
(Jorge Drexler)
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sábado 1 de enero de 2005
Mensajes y botellas
Lejos además de hacer caso a todas las voces que le aconsejaban no pensar de más, siguió anotando y sacando ideas de las entrañas, como de una vieja chistera las sacó todas y tomó el pulso a sus fantasmas, a sus contradicciones y a sus idas y venidas. No pienses de más, no piense de más. Pero pensó de más, repensó y dejó escrita una lista de recuerdos que le arañaban el alma cada día. Juntó los recuerdos y los embotelló. Cuando alcanzó la orilla , cerró los ojos y recordó la última vez que había escuchado el sonido del mar. Era uno de los recuerdos embotellados que se disponía a lanzar bien lejos. De no haberlos escrito ni pensado, se hubieran quedado dentro. Y no quería eso. Tomó aire y arrojó sus recuerdos al mar, como en aquella escena de “Roma” en la que el padre enseña al hijo a tirar las tristezas al río.
Una libélula despistada que pasaba por allí se posó en sus manos y se quedó quieta mientras recuerdos y tristezas se fueron siguiendo la línea de horizonte.
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